domingo, 9 de octubre de 2022

El Archivo DCCLXXIX

La Ignorancia
La "ignorancia" es la falta de conocimientos en particular o de cultura en general, o sea la persona que ignora algo, que no lo conoce o no lo quiere conocer. Google, nos permite citar al francés duque de La Rochefoucauld (1613-1680), filósofo y moralista, quien nos advirtió que hay "tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse". Lo que nos explica sobre los seres que deambulan por nuestro mundo con menos inteligencia que los animales, quienes se interesan por acercarse al ser humano, pues encuentran protección y amor, aunque nos superan por no ser conocidos animales que odien, a menos que tengan rabia, y hay muchos humanos que, sin padecer de rabia, odian y se odian a sí mismos.

Hace falta saber por qué seguimos sufriendo esta plaga y creo que la definición de Isaac Asimov, escritor de origen ruso nacionalizado estadounidense, nos ayuda al decirnos que "el anti intelectualismo es el culto a la ignorancia, debido a la falsa idea de que la democracia consiste en que 'mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento'".
Esto nos lleva al poeta y novelista nicaragüense, José Coronel Urtecho (1906-1994), un intelectual polifacético quien mantuvo siempre la bandera de "La Importancia del Conocimiento", de esa falta de intelectualismo que ha mantenido a nuestra Latinoamérica en la ignorancia y el subdesarrollo político y social.

Coronel Urtecho recibió educación jesuita en su Granada natal, enamorado de la poesía, fan de Edgar Allan Poe, Walt Whitman, Ezra Pound, Carol Sandburg, Jean Cocteau y Guillaume Apollinaire, todos de poesía vanguardista. Con su talento los tradujo al español. Viajó a San Francisco, California, donde recibió su grado en Filosofía y Letras.

Coronel se encuentra con el profesor Luis Alberto Cabrales cuando éste regresa a Nicaragua desde Francia en 1928, impregnado de ideas monárquicas. Ante el fracaso de la lucha de liberación y el asesinato de Sandino, Coronel junto con sus compañeros intelectuales fundan los "Camisas Azules" y lanzan un manifiesto proponiendo la idea de un gobierno fuerte y único que pusiera fin a las luchas intestinas que vivía el país, para salir del marasmo en que se hallaba sumergido, ya que para ello, necesitaría, según sus criterios, un hombre fuerte, capaz de gobernar con autoridad y entusiasmo. Eliminado Sandino, la persona indicada era Anastasio Somoza, jefe entonces de la Guardia Nacional. Aunque Coronel no era partidario del autoritarismo, su interés por la política revestía un carácter de reto a la inteligencia, a su creación literaria, a su labor de maestro de generaciones.

Al ver que la dinastía Somoza se prolongaba en el poder y la economía del país seguía manejada por un reducido número de familias, decidió, en su afán ambiciosamente cívico, conversar con una elite de empresarios, muchos de ellos formados en universidades de Estados Unidos, quienes, según sus perspectivas, desarrollarían la economía de mercado en el país centroamericano, ayudando a superar el impasse económico en que se encontraba. Se comunicó con ellos públicamente, en tres conferencias: "Los intelectuales y los hombres de empresa", "El hombre de empresa, el intelectual y la cultura en Nicaragua" y "Realidad y perspectiva de la cultura nicaragüense", los que deberían reproducirse en estos momentos en que varios países de Iberoamérica, están en un callejón sin salida y sobre todo para que la "Empresa Privada" contribuya a producir no sólo dinero, o bienes materiales, sino también cultura, educación y que las universidades no sigan siendo un artefacto, una fábrica de empleados de la "Empresa Privada" y las entidades del Estado.

Personalmente lo conocí, acompañando a mi padre lo visité en su finca, a orillas del Río San Juan, haciendo frontera con Costa Rica, departí con él y María (Kautz Gross), su extraordinaria esposa, ejemplar madre y hacendada. Nunca olvidare el amor que unía a esa pareja, donde lo intelectual, el trabajo del agro y la mística, retaban a la ignorancia, que nos hace incompletos.

Recomendamos la lectura de la obra de Coronel Urtecho, pueden encontrar abundante material en Amazon: https://amzn.to/3MbdzcN

domingo, 2 de octubre de 2022

El Archivo DCCLXXVIII

El Odio
Es el peor sentimiento del ser humano, incita el causar mal, destruir, herir, dañar, etc... Es el antónimo de amor, del que tratamos el domingo pasado y que uno de nuestros lectores lo comento como Divino.

En el desbarajuste del mundo actual, Putin, el "mandamás" ruso, empecinado insiste en su odiosa aventura invasora de Ucrania, aun a sabiendas que ha fracasado y difícilmente habrá revés a las consecuencias de tan grave error. Ahora amenaza con "armas nucleares", algo sumamente peligroso, pues no solo él las tiene, y quizás las de los otros sean más precisas, por lo que lo aconsejable, en su caso, es replegarse a sus fronteras y no estar armando charadas de anexiones, ya que ninguno de sus llamados aliados está en la posición de unirse a su aventura, únicamente lo apoyan tímidamente.
Y en cuanto a su amigo en USA, Trump, quien con sus seguidores sigue empecinado en destruir la confianza de la ciudadanía en el proceso electoral de la democracia, no creo que pueda seguir ayudándole, pues el Departamento de Justicia le investiga y de encontrarse más pruebas de su culpabilidad, podría ser encarcelado, además Putin, debería revisar su historia, y entender que fue Estados Unidos, paladín de la democracia, quien ayudó a los rusos a repeler la invasión nazi.

En Latinoamérica hay también autócratas que siguen ese sentimiento diabólico del "odio", empecinados en mantener la persecución, restringiendo a sus conciudadanos y sus actividades, encarcelando, torturando y obligándoles a emigrar o exiliándolos al prohibirles el ingreso a su país natal, acusándolos de traidores y conspiradores.
El lunes pasado, Humberto Belli Pereira, columnista de La Prensa digital de Nicaragua, escribió sobre el tema de la "amnistía" y dice que en lo que va del Siglo XXI, no ha habido amnistía, o sea que los "mandamás" de antes, eran prolíficos en decretarlas, aunque también en regresar a los conflictos armados. Pero los tiempos cambian y la verdad es que los encarcelados, auto exiliados o forzados al exilio en la actualidad, no han cometido ningún delito que merezca una amnistía, por lo que lo único recomendable es que los "mandamás" de hoy, que no tienen un ápice de idiotas, ordenen liberarlos y permitirles el ingreso al país a quienes quieran regresar, ya que la historia está llena de tristes fines de quienes se creían dueños de vidas y haciendas.

El respetar los derechos ciudadanos —entre ellos el derecho a disentir— es positivo, hay docenas de países donde se respetan los derechos ciudadanos y se administran los bienes públicos honesta y responsablemente, los cuales progresan dentro del proceso político conocido como Democracia.
Humberto Belli Pereira, quien además es un intelectual y valiente humanista, ha activado sin duda, al recordar la palabra Amnistía, un proceso de paz, ya que el gobernante que libera, culpables o inocentes, no lo hace por sentirse derrotado, sino por apagar el "fuego", que destruye el progreso de la nación a su cargo y lo distancia de la convivencia internacional, pues con la bandera de la paz, se abren oportunidades que beneficia a todos por igual.

Si ambos lados antagónicos prolongan el enfrentamiento, seguirá la triste realidad de la lucha, y con ella el sufrimiento, el desarraigo y la incertidumbre, ya que gobernar por la "fuerza de las armas", tiende a provocar en los gobernados "defenderse por las armas", y todos sabemos adónde lleva este desesperado acto de una población que ya no tiene nada que perder, pues vivir en temor, no es vivir.
Si, en El Archivo somos pacifistas, creemos en el amor, creemos que el odio es nocivo y destruye, y más al que odia que al odiado. Agradecemos a todos aquellos que acogieron el mensaje de la semana pasada sobre el papel del amor, que al despertar sentimientos humanitarios, hace un llamado a garantizar bienestar y paz en el mundo.

domingo, 25 de septiembre de 2022

El Archivo DCCLXXVII

El Amor
En este mundo en que habitamos, lleno de vicisitudes, odios y calamidades, el poder del amor es inconmensurable, es tan fuerte que aun "restos mortales" movilizan sentimientos en quienes ni siquiera lograron conocerlos en vida.

Después de ver y escuchar por 10 días en las pantallas expresiones afectivas hacia una dama de 96 años, Isabel II, que por toda su vida amo al prójimo, he llegado a la conclusión que no solo el amor es el mayor haber humano, sino nuestra felicidad.

Y cuando piensas lo fácil que es amar, no se comprende el por qué hay quienes, ofuscadamente, deciden odiar, martirizar, depredar y abusar del prójimo.
¿Será que hay que aprender a amar? Si así fuese, volvemos al tema de la importancia de la educación, de esa educación que comienza en la infancia, en familia, donde nuestros maestros son los propios padres, nutriendo nuestras mentes con gestos, susurros y caricias; arropándonos al dormir y al despertar; ayudándonos a dar los primeros pasos, con la seguridad de que, si caemos, nos levantaran.

El amor no es condicional, no tiene límites, despliega sus alas protectoras al cobijar a todo ser vivo a través del recuerdo.

Amar es ganar, es lograr dar, y quien da recibe con creces, por eso al despertar debemos pedirle a Dios que nos bendiga con la oportunidad de amar, de ayudar a quien se nos cruce en el camino de la vida diaria.

El amor es un vínculo de afecto. Es un valor en las relaciones humanas, nos inspira a hacer el bien, a repudiar el mal.

El concepto del amor es amplio. Significa amistad, cariño, relación, compromiso y causas.
El amor nos impulsa a expresar en gestos y palabras, sentimientos y sueños, el amor es un proyecto de vida, es un bien propio, que compartimos como fruto de nuestro andar por la vida. Con el amor aceptamos el bien de los demás, lo compartimos, lo gozamos mutuamente.

El amor es solidaridad, compasión y cooperación mutua en una comunidad o sociedad. El amor cohesiona, solidifica culturas y favorece la paz y la prosperidad.

El amor es la fuerza que nos impulsa para hacer las cosas bien, ya que hace muy clara la diferencia entre el bien y el mal. En esa medida, se relaciona con la ética y la moral, pues nos induce a actuar bien en nuestra vida con las personas que amamos. Así nos conduce a la paz, la tranquilidad, la plenitud y el bienestar con nosotros mismos.

Como nos relata William Shakespeare, en su inmortal obra "Romeo y Julieta", el amor es un afecto genuino. Es el afecto que una persona manifiesta por otra, capaz de superar cualquier adversidad. Por ejemplo, podemos señalar la amistad entre Athos, Porthos, Aramis y D’Artagnan, en la novela "Los Tres Mosqueteros" de Alejandro Dumas, con su lema: "Todos para uno y uno para todos".
El amor propio implica aceptación, respeto y valoración de los pensamientos positivos que tenemos hacia nosotros mismos, cuidando de nuestra salud; negándonos a hacer algo dañino a nosotros mismos; hacer cosas edificantes para nuestra mente y poner límites al abuso de los demás.

Puede envolver tanto el cariño por familiares y amigos, como la inclinación por cosas, ideas o conceptos.

El amor es incondicional y desinteresado, procura en todo tiempo el bien del otro, como el amor que la Santa Teresa de Calcuta manifestaba por los enfermos, los abandonados y los moribundos por medio de los cuidados y compañía que les prodigaba y le sigue prodigando a través de las hermanas que por amor militan en su Orden.
No existe el "amor imposible" ni el "no correspondido", por lo que me atrevo a incentivar a quienes lo desprecian por razones egoístas, a activarlo, a hacerlo parte de nuestras vidas, ya que no conlleva compromisos, ni condiciones, es un acto que libera, que nutre, que dignifica y nos premia con la felicidad, que es la ambición de todo ser humano.

domingo, 18 de septiembre de 2022

El Archivo DCCLXXVI

Las Monarquías y la Democracia
Isable II
La Reina Isabel II, cuyo sepelio será mañana lunes 19, se reconocerá en la historia monárquica del mundo como la "árbitro por excelencia de la democracia". Líder del "Commonwealth Británico", una Mancomunidad de 54 países independientes y 2.4 mil millones de personas, caso único en nuestro mundo.

Carlos III, su hijo mayor, ha tomado esa delicada misión, de acuerdo con la tradición monárquica, ser el Árbitro de los países de la Mancomunidad. Es necesario aclarar que el Monarca preside protocolariamente, pero es el Primer Ministro o el Presidente de cada país, electo democráticamente, quien gobierna. Un caso especial es el de Zimbabue, expulsado de la mancomunidad en 2002, como medida contra el régimen de Robert Mugabe, en la actualidad ha iniciado los trámites para reincorporarse, por medio de su presidente electo en 2017, Emmerson Mnangagwa.

Son diez las monarquías constitucionales que existen en Europa: Reino Unido, España, Luxemburgo, Suecia, Bélgica, Países Bajos, Noruega, Dinamarca, Mónaco y Liechtenstein. Todas ellas juegan un papel más social y promocional que político, y mantenerlas es muy costoso, lo cual debería ser visto como una inversión promocional, pues en verdad son atractivos turísticos de gran valor.
Leí en una publicación de CNN, que el mundo no entiende el poder de los ritos y ceremonias de la Realeza Británica, esa pompa y sencillez que le dan a la muerte y a la vida una razón de ser.

La demostración de sentimientos de un pueblo conlleva propósitos profundos de nacionalidad. La coreografía que envuelve tanto el luto por la Reina como la alegría por la coronación del Rey entrante, compaginan "autoridad" con "legitimidad", de un monarca al otro, lo que demuestra que las fundaciones del Estado son firmes y que la continuidad representada por Isabel II se transfiere a su sucesor en una cadena que se ha mantenido por 1000 años.

Cualquier duda del apego de los británicos a su monarquía, palidece ante el desfile de miles ante el sarcófago de la Reina y los miles de millones que presenciarán su funeral mañana lunes. La coincidencia de su muerte en el Castillo Balmoral en Escocia, es una apertura política para quienes desean mantener el Reino Unido intacto, contrarrestando los aires de independencia, demostrando que no existen planes para abandonar la monarquía.
Sabemos que en todos los países democráticos se mantienen ceremoniales para el traspaso político que conlleva la aprobación del pueblo hacia el líder electo, y aquí viene algo muy interesante, pues el escrito de CNN menciona que, aunque los Estados Unidos nació de una revuelta en contra de la Corona Británica, el traspaso metódico de Isabel II a Carlos III, demuestra la continuidad y legitimidad que el saliente Presidente Trump desea quitarle al pueblo americano.

Estados Unidos tiene su propio y elaborado ceremonial de traspaso de poder de un Jefe de Estado a su sucesor, que asienta el sentimiento de nacionalismo y unidad que culmina en la inauguración presidencial, al rechazar estos rituales, Donald Trump, quiso quitarle a su sucesor, Joseph R. Biden, legitimidad ante el pueblo americano, planificando e incitando una rebelión al no aceptar los resultados de la elección y escapándose de la ciudad antes de la ceremonia de inauguración, o sea que la antorcha no se transfirió de acuerdo a la tradición.
Apoyamos a los comentaristas del CNN, en que no se puede comparar el traspaso monárquico al traspaso democrático, pero como ellos, sí podemos decir que en el 2022, la Monarquía Constitucional Británica está más estable que el país más poderoso de la democracia mundial y solo por el capricho de un hombre, cuyo ego y mente corrupta trata de destruirlos.

¡Dios proteja a nuestro mundo!